Lunes, 09 Octubre 2017 07:40

Urola Touring, un viaje para escapar del estrés rutinario

La vida diaria, la rutina diaria, levantarse a la misma hora cada día, desayunar lo mismo, pasar las horas delante del ordenador en el trabajo y a la hora de volver a casa encontrarte con los mismos programas de las mismas cadenas de televisión. Todo ello produce estrés. A mí sí al menos y es por eso que de vez en cuando me gusta evadirme con un pequeño viaje en coche, con la música a todo volumen, conociendo nuestra tierra y disfrutando de ella, con la intención de liberar un poco la mente.

 

inaki interior coche

 

Y Euskal Herria da opciones para ello. El que el mar y la montaña estén tan cerca hace que pases de un sitio masificado turísticamente a uno bucólico y prácticamente vació en un instante. Puedes pasar de una zona industrial a un campo pastado por las ovejas en apenas dos minutos. Y eso se puede ver claramente en el valle del Urola que tanto estoy visitando últimamente.

 

paisaje vasco

 

Por eso también esta vez viajaré a estas tierras a las que les estoy tomando muchísimo cariño. Un viaje “a escondidas”, para escaparme de la gente, disfrutar del paisaje y evadirme de la rutina diaria. He empezado a mirar en “google maps” pero creo he terminado llamando a Oihana de Urola turismo y me ha dado unas pistas: “Balcón de Gipuzkoa” – Errezil – Erdoizta – Santangrazi – Aizarna – Aizarnazabal. Y cómo no, le haré caso y realizaré ese pequeño tour. 

 

itinerario touring

 

He tomado la carretera de Tolosa hacia Errezil y he dejado atrás Albistur y Bidania-Goiatz.  

 

cruce tolosa errezil

 

Poco tiempo más tarde he llegado al sitio al que llaman “Trintxera”. En realidad, se trata del alto de Iturburu, pero a este barrio de Errezil todo el mundo lo conoce por Trintxera.  

 

trintxera cartel

 

En su momento hubo aquí un hostal y la verdad es que es un sitio precioso, porque desde aquí puedes vislumbrar gran parte del territorio guipuzcoano.

  

balcon de guipuzcoa

 

Supongo que por eso lo llamarán “Balcón de Gipuzkoa”. Si he empezado el viaje con estas maravillosas vistas… creo que voy a disfrutar mucho hoy. He puesto el coche en marcha y he tomado camino hacia Azpeitia. Errezil está a unos 4-5 kilómetros de aquí, pero en cuanto he pasado un par de curvas he podido divisar el pueblo y me ha venido la vieja frase que dice “Errezil, nekez jaio eta errez hil” (Errezil, nacer con dificultad y morir con facilidad). No sé si esto será cierto pero este pueblo, estando donde está, entre montes (bajo el Ernio), tuvo mucha importancia en Gipuzkoa. 

 

errezil carretera

 

Y es que se dice que en estas tierras se cultivaba el mejor trigo de la provincia y por eso durante los siglos XVIII y XIX a los de Errezil se les pagaba un real más que a cualquier otro guipuzcoano por cada fanega recolectada. Quizá sea un pueblo con dificultades y otra vieja frase dice “herri txiki, infernu handi” (pueblo pequeño, gran infierno), pero por lo que veo yo, pienso que este sería un gran sitio para vivir en paz y tranquilidad.

 

errezil coche

 

La carretera está llena de curvas y conviene no ir demasiado rápido. Además, merece la pena ir despacio por estos parajes. Viendo de par en par Izarraitz, me he visto entre caseríos y pastos de derecha a izquierda. La carretera pasa por la mitad de Errezil y siguiendo para abajo he andado durante un tiempo entre árboles. 

 

linea carretera

 

También he notado un olor bastante “característico” de nuestro pueblo; seguramente habrán estado esparciendo estiércol. No han pasado ni 15 minutos para cuando he llegado al cruce de Benta Berri y he tomado para la derecha, hacia Erdoizta.

 

cruce erdoizta

 

La carretera es más estrecha ahora y por momentos parece que voy por alguna carretera del Pirineo o de Suiza. Por momentos también parece que voy por la mitad de un bosque. ¡¡Oh, oh!! ¡Un coche en frente! Hemos pasado justo-justo uno hacia un lado y otro hacia el contrario, ¡menos mal que se ha apartado bastante! La carretera sigue hacia arriba y he metido “segunda” para disfrutar durante un rato de la vista que tengo a mi izquierda. De todas formas, será mejor que mire para delante que si no… ¡Hala! ¡¡Ardillas!!

 

carretera arbol

 

Ya he llegado arriba. Habré subido unos a 800 metros por lo menos. Han pasado casi 25 minutos desde que he salido desde “El balcón de Gipuzkoa”; he tomado el cruce y voy en busca de mi segunda parada: Erdoizta

 

cruce pueblo erdoizta

 

En cuanto he llegado a este barrio de Errezil me he encontrado enfrente la ermita de San Isidro. Se construyó en honor al patrón de los agricultores a principios del siglo XIX, aunque por su forma cilíndrica y sus entradas en forma de medio arco le hagan parecer del románico. En 2003 el Gobierno Vasco los nombró “Monumento” dentro de los Bienes Culturales Clasificados. Es curioso, quizá porque sea la primera ermita que he visto con forma cilíndrica y si no me equivoco es la única que existe en Gipuzkoa. 

 

san isidro iglesia

 

Además, está construida como si hubiesen puesto un cilindro encima del otro y aunque por dentro también tenga forma redonda, es capaz de albergar dos pequeñas capillas. Es un monumento precioso y parece que lo han renovado no hace mucho.

 

interior san isidro

 

He vuelto a montarme en el coche y he tomado la carretera hacia la costa: a Aizarna. Yendo por la carretera diría que estoy yendo cuesta abajo, pero tengo la sensación de que el monte viene conmigo, porque, aunque en las rectas intento ir más rápido, parece que siguiera por la cumbre, al igual que en los vídeos de Kilian Jornet bajando a toda pastilla por las cresterías de las montañas. Han pasado los minutos y me he introducido en una arboleda, la carretera se ha llenado de curvas y me he visto obligado a bajar la velocidad. Al que esté acostumbrado a andar entre mucha gente se le hará raro andar por estos parajes. Apenas se ve nadie, muy pocos coches y en cuanto he visto a alguien he empezado a tocar la bocina para saludarlo. Seguro que ha pensado que qué hacia este loco. Se dice que hay que dejar en paz al que está en paz, asique será mejor que siga adelante. Pero antes de llegar a Aizarna tengo una parada obligatoria: la ermita de Santa Engrazi.

 

santa engrazi paisaje

 

He tomado el cruce a la derecha y he dejado el coche frente a un caserío. Son unos 10 minutos andando y estirar las piernas me vendrá bien. He empezado por un caminito de piedra para terminar en un prado cerca del alto que da nombre a la ermita (o al revés, no sé si es antes el huevo o la gallina) y lo que he encontrado me ha dejado maravillado. Esta ermita realizada en auzolan (trabajo en grupo) en el 1.600 tiene muchísimo encanto. Dicen algunas historias que en el medievo había aquí un pequeño castillo, pero lo que sí se sabe es que la anterior ermita que había aquí se la llevó por delante un rayo, seguramente porque sería de madera.

 

santa engrazi ermita

 

La actual es completamente de piedra y en su simpleza está su grandeza. Pero fuera del edificio, son las vistas que encuentras aquí las que maravillarán a cualquiera. A 510 metros de altura, en pleno parque natural de Pagoeta, he podido ver Izarraitz, Ernio, la costa y hasta el mar. Ahora ya sé si me tocan los Euromillones donde hacerme una casa. Lo de ahí debajo debe ser Aizarna y como las tripas ya han empezado a crujir voy a bajar a ver si encuentro algún sitio para comer.

 

aizarna paisaje

 

Aizarna en sí, es un barrio de Zestoa, pero parece un pueblo pequeño, con su escuela, iglesia, casas de piedra y una hermosa plaza rectangular.

 

aizarna centro

 

 “Anbu” nos ha servido una gran comida en el restaurante llamado Aranburu. Digo nos, porque he compartido comedor con una colombiana que está haciendo el Camino de Santiago y un hombre que disipaba todas las dudas de ésta sobre los tramos del camino y las historias de los pueblos de alrededor. 

 

ensalada aranburu

 

Con la tripa bien llena he vuelto a montarme en el coche y he salido a la carretera. He encendido la radio y me he encontrado con una hermosa canción de Doctor Deseo: 


 

 

No no, no quiero ser un mártir mas

de esta farsa cruel y absurda
Que no, que los marrones llegan solos

 y el placer hay que buscarlo

 

 

He bajado la ventanilla mientras cantaba a todo volumen y he sacado la mano. Automáticamente he empezado a hacer la ola recordando aquél anuncio de “¿te gusta conducir?”. Parece mentira que yendo por donde voy, saber que a 5 escasos kilómetros hay una zona industrial. La costa está un poco más lejos, pero he podido ver a gente haciendo surf y es que a las afueras de Aizarnazabal una empresa creó un lago con olas artificiales donde suelen venir a entrenar los surferos. 

 

cruce aizarna aizarnazabal

  

No han pasado ni 15 minutos desde que he salido de Aizarna hasta que he pasado por encima del rio Urola para entrar en la localidad de Aizarnazabal. 

 

cruce aizarnazabal

 

 

 

Este es un pueblo con una historia curiosa. Situado en un cruce del viejo camino entre Ibañarrieta y Aia y Zarauz fue parte de Zumaia hasta que consiguió su independencia en 1861. Para llegar al casco hay que subir una cuesta y de repente te encontrarás con la parroquia Arcángel San Miguel y su frontón y poco más adelante el Ayuntamiento. He aparcado allí mismo y en la plaza que seguramente puede albergar a todo el pueblo me he puesto a dar vueltas y mirar para todos lados. Lo primero el frontón. Al igual que en muchos otros pueblos de Euskal Herria se aprovecha aquí una de las paredes de la iglesia dejando claro donde podemos encontrar los inicios de este deporte. 

 

aizarnazabal fronton

  

La parroquia es del siglo XVI y fue construida encima de otra iglesia que había en la Edad Media. A la izquierda se sitúa el Ayuntamiento. Parece un edificio que, aunque renovado debe tener muchos años, pero no es así porque es bastante nuevo, de 1954 precisamente. Eso sí se edificó siguiendo el estilo tradicional de las casas del pueblo.

 

aizarnazabal ayuntamiento

  

 Otra vez a la izquierda y me he encontrado frente a un bar. Y cómo no, a la velocidad de un rayo me ha entrado sed y hambre. ¡Así que allá que voy!

Parece que he hecho un largo viaje y el cansancio empieza a asomar. La verdad es que desde el punto de salida el tiempo que he pasado en coche no pasará de la hora y cuarto, pero en ese tiempo he tenido la oportunidad de conocer sitios y parajes de grandísima belleza. Por lo que me han dicho, el “Touring” tiene continuidad hasta la costa, hasta Zumaia, pero creo que por hoy ya tengo bastante. He conseguido desconectar y quitarme el estrés de encima. Este viaje me ha servido para darme cuenta que no es el coche lo que produce estrés sino el tráfico. Este “Touring Urola” es un bonito viaje para disfrutar del y con el coche. Muy recomendable. ¡Ah! Y si es con buena música ya… ni que decir tiene.

 

dedo inaki sare

 

 

Iñaki Sare

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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